Manifiesto

Las macro-granjas son centros de maltrato animal, núcleos de contaminación intensiva y ejemplos de falta de civismo y convivencia: reflejo de cómo el yugo del capital asfixia los valores humanos. Someten a millones de animales a tratos indignos e innecesarios, ponen en peligro ecosistemas y aguas a la par que emiten cantidad ingente de gases contaminantes y acidifican el suelo y, en fin, son fuentes de malestar general por el olor, la falta de salubridad, el ruido y el impacto visual. 

La mayoría de focos contaminantes en España corresponden a la cría intensiva de aves o cerdos, afectando sobre todo a los niveles de nitratos en agua debido a la deyección del ganado (Ministerio de Fomento). De acuerdo con la Agencia Europea del Medio Ambiente, es responsable de más del 80% de las emisiones de amoniaco en España, lo cual produce acidificación de la atmósfera y eutrofización de las aguas. Además, más de un 60% de las emisiones de metano a la atmósfera generadas en España provienen de la ganadería intensiva; este gas posee un elevado poder contaminante, de forma que una molécula de CH4 equivale a 21 de CO2. 

Concretamente en la Comunidad Valenciana, las explotaciones porcinas gastan más de nueve millones de litros de agua por día, lo cual equivale a casi 1.360 piscinas olímpicas cada año; generando a su vez 2,5 millones de metros cúbicos de purines cada año, similar a la capacidad completa del Estadio Camp Nou. Respecto a la cría intensiva de pollos de engorde, cada explotación de unos 70,000 animales consume al año casi 5 millones de litros de agua. 

El ejecutivo valenciano pretende que el medioambiente sea un eje central en la renovada legislatura. El líder del denominado “Gobierno del Botánico”, Ximo Puig, en su discurso de investidura, afirmó que pretenden desarrollar una Ley de Cambio Climático, a la par que una de Protección Animal. Además, gran parte de su línea política se centra en ofrecer medidas sociales que mejoren el bienestar y convivencia de la población valenciana. Mientras tanto, la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural, sigue dando luz verde a proyectos de macro-granjas en las provincias de Castellón y Valencia, que por lo mencionado anteriormente son todo lo contrario a lo que pretenden promover.

El cambio climático no se frenará si nuestros gobernantes permiten el auge de un sector que se sitúa entre los más contaminantes a nivel global y en la Comunidad Valenciana en concreto. La protección animal va más allá de la regulación de un mercado ganadero intensivo, exige cuidado real de los animales y espacios donde desarrollen sus capacidades y vidas, sin distinción de su especie. La solución al decrecimiento económico y despoblación rural no se halla en la ganadería industrial, sino en un fomento real de sectores sostenibles y en crecimiento, cuidado de sus paisajes y patrimonio natural. Las personas necesitan paz, armonía, salud… No ruidos, malos olores y problemas de salubridad o abastecimiento.

No, las Macrogranjas no significan desarrollo y crecimiento; implican por contra vender nuestros recursos, espacios, medio-ambiente, salubridad y, con ello, nuestro futuro, a un modelo económico expoliador, contaminante e irrespetuoso. De nuevo, las Macrogranjas son el oro para unos pocos inversores y el sacrificio para el resto de la población, región, comunidad. En definitiva, el medio ambiente nos atañe a todos. 

Siendo conscientes de las numerosas problemáticas que ocasionan, no nos falta convencimiento para exigir al gobierno de la Generalitat que prohíba las Macrogranjas.